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El gran sueño de un reportero del tránsito: una operación con alma

  • marzo 19, 2026
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El gran sueño de un reportero del tránsito: una operación con alma

Ernesto Arriaga, el reconocido periodista especializado en temas de tránsito, demostró una vez más su espíritu indomable al enfrentar una nueva cirugía de rodilla con la misma energía y optimismo que lo caracterizan. Esta intervención, realizada en su pierna derecha, forma parte de un plan estratégico para acelerar su recuperación y, sobre todo, para cumplir uno de sus mayores anhelos: regresar a las canchas de rugby en la categoría de veteranos.

Con una actitud que contrasta con la incertidumbre que suele acompañar a estos procedimientos, Arriaga compartió su experiencia con serenidad y hasta con humor. «Ya me operé la izquierda, ahora me toca la derecha. Y después, a jugar al rugby de veteranos», comentó, como si se tratara de un simple trámite en su camino hacia la meta. La operación estuvo a cargo del doctor Artese, a quien describió sin titubeos como «un genio como cirujano». Su confianza en el profesional es absoluta, y no duda en afirmar que esta nueva intervención podría ofrecerle una evolución aún mejor que la anterior, realizada en su otra pierna.

El rugby corre por las venas de los Arriaga. Su padre, Alejandro, fue una figura histórica del deporte en Argentina durante la década de 1930, integrando la selección nacional y dejando su huella al convertir uno de los primeros *tries* del equipo fuera del país. Ese legado familiar marcó a Ernesto desde niño, inculcándole no solo el amor por el juego, sino también los valores de disciplina y camaradería que lo definen. Ahora, décadas después, sueña con emular —a su manera— esa pasión, aunque sea en una categoría donde el contacto físico es más moderado.

El apoyo de su entorno ha sido fundamental en este proceso. Su esposa, María, ocupa un lugar central en su vida, no solo como compañera, sino como su principal sostén emocional y profesional. «Es mi apoyo laboral y psicológico», confesó, destacando el papel que juega en cada paso que da. Pero la red de afecto va más allá: sus hijos, nietos, amigos e incluso sus mascotas han estado ahí, brindándole aliento en cada etapa. Tras la operación, Arriaga no dejó de agradecer el cariño recibido, un gesto que refleja su gratitud hacia quienes lo rodean.

Lo más sorprendente, quizá, es cómo mantuvo su esencia incluso en los momentos más delicados. Antes de ser anestesiado, bromeó con el equipo médico, demostrando que ni siquiera el quirófano podía apagar su buen humor. Ahora, con la cirugía superada, su mirada está puesta en el futuro. La recuperación será gradual, pero su determinación es firme. Sabe que el regreso a las canchas no será inmediato, pero eso no merma su entusiasmo. «Será de a poco, con cuidados, pero la ilusión está intacta», aseguró.

Para Arriaga, el rugby no es solo un deporte, sino una forma de vida. Aunque los años han pasado, su conexión con el juego sigue siendo tan profunda como en sus inicios. La categoría de veteranos le ofrece la oportunidad de revivir esa pasión sin los riesgos de antes, pero con la misma intensidad. Y si algo ha demostrado a lo largo de su carrera, tanto en el periodismo como en el deporte, es que los obstáculos están para superarlos. Esta vez, la meta es clara: volver a sentir el césped bajo sus pies, el silbato del árbitro y, sobre todo, la satisfacción de saber que, una vez más, lo imposible no existe para quien se atreve a soñar.

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Angulo Ciudadano

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