Irán lanza mortífera ofensiva con misiles contra Israel: ocho víctimas, incluida una menor
El conflicto entre Irán e Israel escaló a niveles sin precedentes tras el lanzamiento de una ofensiva con misiles iraníes que impactaron en el corazón de Israel, dejando un saldo trágico: seis personas muertas y más de veinte heridos. Este ataque marca un punto de inflexión en la ya tensa relación entre ambos países, desencadenado por la muerte del ayatolá Ali Khamenei, líder supremo de Irán, en una operación atribuida a Estados Unidos e Israel. La respuesta de Teherán no se hizo esperar y, según testigos, las sirenas antiaéreas resonaron durante casi quince minutos en amplias zonas del territorio israelí, desde Nahariya, en el norte, hasta Ashdod, en el sur, pasando por ciudades clave como Tel Aviv, Jerusalén, Beersheba y los Altos del Golán.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, no dudó en calificar el asesinato de Khamenei como una «declaración de guerra contra los musulmanes» y advirtió que la venganza por su muerte será «la más feroz de la historia». Sus palabras resonaron con fuerza en un contexto donde la retórica belicista parece haber dado paso a acciones concretas. Mientras tanto, en Israel, los servicios de emergencia trabajaban a contrarreloj para atender a las víctimas. El Magen David Adom reportó que entre los heridos se encontraba una niña de diez años en estado grave, además de dos personas atrapadas en el lugar del impacto de un misil balístico en Beit Shemesh, una ciudad cercana a Jerusalén. Las autoridades israelíes ordenaron a los residentes del centro del país permanecer cerca de refugios, mientras que en algunas zonas de la capital se les instruyó permanecer en espacios protegidos hasta nuevo aviso.
El ataque iraní no solo ha sacudido a Israel, sino que ha generado una ola de protestas en otras regiones. En Karachi, Pakistán, al menos ocho personas murieron durante manifestaciones frente al consulado estadounidense, mientras que en Bagdad, Irak, cientos de personas intentaron irrumpir en la Zona Verde, donde se ubica la embajada de Estados Unidos. Estos incidentes reflejan el alcance global de la crisis y cómo la muerte de Khamenei ha encendido los ánimos en una región ya de por sí volátil.
Lo que antes era una guerra encubierta, con ataques cibernéticos, sabotajes y operaciones encubiertas, ahora se ha transformado en un enfrentamiento directo entre Estados. Irán, que durante años había evitado una confrontación abierta con Israel, parece haber cruzado un umbral del que no hay retorno. La escalada no solo amenaza con desestabilizar aún más Oriente Medio, sino que también pone en riesgo la frágil estabilidad de un equilibrio geopolítico que, hasta ahora, se sostenía sobre tensiones controladas. Con ambos bandos en pie de guerra y sin señales claras de diálogo, el mundo observa con preocupación cómo este conflicto podría redefinir el mapa de poder en la región.




