Pumas cambia de piel: Nike se despide y llega un nuevo patrocinador
El cambio de patrocinadores en el deporte universitario mexicano ha vuelto a ser noticia, esta vez con el equipo de fútbol soccer de los Pumas de la UNAM como protagonista. La llegada de DePuma como nuevo aliado comercial del club auriazul marca un giro significativo en la estrategia de mercadotecnia de la institución, pero también refleja una tendencia que ya se había hecho evidente meses atrás en otras disciplinas de la máxima casa de estudios.
El año pasado, la salida de Nike como proveedor oficial de los representativos deportivos de la UNAM dejó en claro que el ecosistema de patrocinios en el deporte universitario está en plena transformación. El caso más emblemático fue el del equipo de fútbol americano, los Pumas CU, que durante años vistió los diseños y materiales de la marca estadounidense. La ruptura no solo implicó la pérdida de uniformes y equipamiento, sino también un vacío que obligó a la universidad a buscar alternativas con rapidez. Aunque en su momento no se dieron detalles oficiales sobre los motivos de la separación, analistas del sector señalaron que la decisión pudo responder a ajustes en las políticas globales de Nike, que priorizó alianzas con equipos y ligas de mayor proyección internacional.
Lo ocurrido con el fútbol americano, sin embargo, fue solo el preludio de lo que vendría después. La llegada de DePuma a los Pumas de Primera División confirma que la UNAM está redefiniendo su modelo de patrocinios, buscando socios que no solo aporten recursos económicos, sino también una identidad más alineada con los valores institucionales. DePuma, una marca con presencia en varios países de América Latina, ha destacado por su enfoque en el deporte amateur y universitario, lo que podría explicar su interés en asociarse con un club que, pese a su enorme arraigo popular, ha mantenido una estructura financiera más cercana a la de un equipo tradicional que a la de los gigantes del fútbol mexicano.
Este movimiento también plantea interrogantes sobre el futuro de otros equipos de la UNAM. ¿Seguirán el mismo camino los Pumas femeniles, el equipo de baloncesto o incluso los representativos de deportes menos mediáticos? Hasta ahora, la universidad no ha anunciado cambios en sus alianzas comerciales para estas disciplinas, pero la experiencia reciente sugiere que la búsqueda de patrocinadores más flexibles y con mayor afinidad local podría extenderse. Lo cierto es que, en un contexto donde los derechos de imagen y los contratos millonarios dominan el deporte profesional, la UNAM parece apostar por un modelo que equilibre la viabilidad económica con la preservación de su esencia académica y deportiva.
Para los aficionados, el cambio de patrocinador en el equipo de fútbol soccer ya es una realidad visible. Los nuevos uniformes con el logo de DePuma debutaron en la cancha, generando reacciones encontradas: mientras algunos celebraron la renovación estética, otros extrañaron el sello de marcas con mayor trayectoria en el balompié. Sin embargo, más allá de las preferencias personales, lo relevante es que este tipo de transiciones reflejan una dinámica cada vez más común en el deporte universitario, donde la lealtad a las marcas se mide no solo en dólares, sino en la capacidad de conectar con una comunidad que valora tanto el rendimiento deportivo como la identidad institucional.
El tiempo dirá si esta apuesta rinde frutos, pero por ahora, la UNAM ha dado un paso firme hacia la consolidación de un modelo de patrocinios que, sin renunciar a la competitividad, prioriza la coherencia con sus principios. En un mundo donde el deporte y el negocio suelen chocar, la universidad parece haber encontrado un camino intermedio: uno que le permita seguir siendo un referente en las canchas sin perder de vista su misión educativa.




